pues eso, que cuando las barbas de tu vecino veas pelar…
ya, hombre, pero el mercado de la música no es el mismo que el de la literatura.
pero ya has visto cómo se han puesto los escritores con eso de los derechos de autor. como fieras.
es que escribir bien cuesta mucho
sí, es sí que es verdad. pocas cosas hay ya tan artesanales y costosas.
es un problema de educación, hombre. los libros que venden mucho no se diferencian casi en nada de una película mala o un serial lacrimógeno. quiero decir que la literatura así medio buena tiene un público intelectual-burgués finolis que va a seguir comprando libros porque el libro es bonito, el libro tiene prestigio. es como en la música. la gente compra vinilos.
ya, pero no crees que, aparte de los guayones, qué sé yo, la gente que lee así estilo Anagrama, autores yankis y cosas de esas, ¿no va a coger y ponerse a descargar gratis?
¿pero quién va a pasar un libro entero a la red? ¿te pones a teclearlo en el word para ver cómo está escrito como Hunter S. Thompson? ¿lo escaneas página a página? venga ya, nadie hace eso.
pues yo estaba en el extranjero y claro, no tenía demasiados libros en español a mano y me tragé en scribd.com El sobrino de Wittgenstein, París era una fiesta, Factotum y los Poemas de la Locura de Hölderlin, edición bilingue de Hiperión, todo perfectamente volcado en la web. no sé cómo lo hacen, pero ahí está. soy un pequeño piratilla.
no creo que a esos autores, ni siquiera a las editoriales que los sacan, les importe mucho.
hombre, mi caso era excepcional, pero vamos, que como cunda el ejemplo…
pero si sabes que eres un yonki de los libros. es como si hubieras ido a la biblioteca.
bueno ya, pero mira, por casualidad he estado ojeando las Notas de Prensa de García Marquez en Mondadori, porque justo tenía una fobia de los aviones bastante importante y yo me digo… mira, un fan de Hemingway que reconoce que tiene miedo.
al grano.
pues eso, que venía una columna ya sobre estos temas allí, del 84 o así, con Internet en pañales, cero por ciento amenaza y ya decía que ser escritor era un oficio suicida y que se pierde dinero escribiendo libros. que era una condena ser escritor.
pues fue a hablar el más indicado. menudos quejicas, los escritores.
sí, pero no hablaba por él. bueno, sí hablaba por él, cuando era joven, antes del boom. una cosa que me gusta del artículo ese es que, el tío era comunista, ¿vale? pero criticaba el mecenazgo del estado en la URSS, hablaba de un par de escritores pésimos que terminaron en Siberia en aquel momento. bueno, estaba en contra de cualquier tipo de mecenazgo.
jo, ¡pero si el mecenazgo es lo mejor! Cuando estuve en Weimar, en la cas de Goethe que le regaló no sé que conde duque o lo que fuera, flipé. impresionante. de verdad, no tengo palabras para describirlo. lo mejor es que el noble éste se la regaló a Goethe cuando era joven, pero es que el propio duque tenía 17 años o algo así. era un crío. yo me lo imaginaba en plan señor con barba, pero era un adolescente con ganas de que el poeta le diera algún consejo para ligar. ¡Aúpa el mecenazgo, coño! ya me gustaría a mí que me mantuviera la Fundación Mapfre, como a la infanta.
se te sube a la cabeza el personaje ese egoísta, y luego eres un buenazo. vamos a ver, ¿no me decías que te molestaban todas esas teorías mercantilistas de la literatura y tal? que si la industria del entretenimiento arriba, que si la industria del entretenimiento abajo… menuda pataleta, el otro día.
ya, igual me puse muy pesao
sí.
pero es que tenía razón, coño.las palabras son una cosa que nos dejan en herencia nuestros mayores, como los genes. su valor es incalculable por eso mismo, y luego vienen los ensayistas que si no hay nada fuera del mercado que si me duele una muela, que voy al dentista…
bueno, la escritura nace en el neolítico junto con la propiedad privada, chaval, así que no me vengas con rollos místicos de la palabra. la letra A es la cabeza de una vaca al revés. era para contar las reses, que se inventó la letra escrita. que ya me vendiste la película el otro día.
pues tendrás razón, hombre, tendrás razón. las pinturas de Altamira eran para vender bisontes, no te digo, en realidad eran anuncios publicitarios, las pinturas de Altamira…, puro arte pop ¡venga ya!
como empecemos ya con el mercado del arte no acabamos, criatura.
esos sí que cobran bien el rayujo, ¿eh?
sí, no lo cobran mal.