Uno comienza un blog con afán de columnismo, que es lo mismo que afán de protagonismo. Uno dice columnismo y se acuerda más de Durruti que de Umbral, en todo caso cualquier referencia es puro sentimentalismo. Cuando uno saca tantos ismos nada más comenzar el blog es que algo falla en su mente obtusa. Mi mente en negro. Además, el blog comienza cuando:
a) Escribes el primer post
b) Recibes el primer comentario
c) Recibes el primer insulto
Como soy un ente deferente quiero dedicar este blog a una única lectora potencial. De alguna forma es la impulsora de estas absurdas líneas.
¡Un brindis por estas absurdas líneas! ¡Hurra por los caducos ismos!
Y cuando el rey iba borracho y se le torcían todas las líneas al escribir y ya creía que toda su mente se le iba a salir a borbotones por la boca, llamó a sus hijos para advertirles de la maldad del mundo. Les recordó los diez mandamientos y aún añadió unos cuantos. Les dijo muchas cosas más y al final quedó dormido. Cuando despertó sus hijos estaban todavía delante suyo con ojos inexpresivos. Fue entonces cuando dijo:
“Debemos vivir al día y debemos morir al día. Sobre todo debemos escribir al día”.
Y aunque sus hijos no le hicieron caso a mí me parece una buena razón para tener un blog.
