Archivos para Marzo, 2008

Vagos y maleantes

Marzo 13, 2008

Hoy quiero hablar de todo un señor: Tom Hodgkinson, fundador de la revista “The Idler” (el vago). El tipo es conocido en españa gracias a su libro “Elogio de la pereza”.

Aunque el tio se ha forrado a base de soltar diatribas (ingeniosas) contra la ética del trabajo, y ha pasado a engordar la lista de intelectuales ‘cool’ cuyo negocio es vender la contracultura y la revolución, su lucidez es divertida y, además, en esta sociedad todo lo lucrativo está permitido.

El muy cachondo ha logrado reunir en The Idler a la flor y nata del vaguerío, desde presentadores de TV a ex situacionistas como Raoul Vaneigem o luminarias punk como Penny Rimbaud. Para colmo, la publicación es bianual (jaja, no se herniará), y en una declaración de intenciones, reza que quiere devolver la dignidad al arte de holgazanear. Por supuesto, hay enjundia tras esta propuesta escandalosa para cualquier ‘working class hero’ que se precie, desde los pareceres de Wilde hasta la Internacional Situacionista. En principio, algunos teóricos izquierdosos, cuando todo el rollo de la industrialización y las maquinitas y la producción en cadena, defendían que el control sobre la tecnología y el tiempo liberarían finalmente al ser humano de la esclavitud del trabajo. Pobres angelicos. La producción non stop de bienes inservibles sigue a todo trapo, si bien se necesita liberar un tiempo de ‘ocio’ para que toda esa salvajada de de productos inútiles puedan ser consumidos en un contexto de sobreabundancia (que no riqueza) mal distribuida y violación (por detrás y con dolor) del medio ambiente.

“Hay que aprovechar, hay que invertir el tiempo libre”, oirán por ahí. No es un tirano, no es Bush, ni siquiera es el Gran Hermano. Es la tendera, el estudiante, el padre de familia, convencidos todos de que hay que seguir con esto. Yo mismo, si tuviera una varita mágica que me permitiera cambiar la manera en que funcionan las cosas, me lo pensaría mucho, por pura y retorcida maldad. ¿Merecemos algo mejor? Sé que es una pregunta reaccionaria. En otra ocasión le comentaré mejor otros grupúsculos con la intención de reconquistar el tiempo que están apareciendo en diversos países. Vagos del mundo, uníos.

Toda esta perorata viene al caso porque un buen amigo me ha comentado que quiere montar un blog sobre la perrería y que se va a titular ‘vago y maleante’. Ya les pondré el link cuando esté listo. Supongo que tardará. También quiere fundar el ‘Partido de la Pereza’, pero conociéndolo supongo que lo dejará para más adelante.

Más sobre las grandes masas de agua

Marzo 5, 2008

LA NIEBLA:

Ahora tienes 25 años y

temes pocas cosas, pero cuando

tengas 25 años y una noche y un día

temerás más.

Pasado mañana y 1.000 años después seguirán existiendo agua

aire y niebla

pero tú

no existirás.

EL AVIADOR:

Hasta ahora era de día, pero ahora

llega la noche.

Bertolt Brecht ‘Vuelo sobre el océano’

Sobre las grandes masas de agua

Marzo 4, 2008

Por alguna razón, he decidido que el mundo sea más pequeño de lo que es. Tengo una concepción casi precolombina sobre América, no me importa que tengan la mejor música y los mejores escritores. Si cogiera el avión, digamos, dirección Buenos Aires, lo haría desde el convencimiento de que esa ciudad no existe. Manhattan no existe y tampoco Ann Arbor, donde dicen que tenían los Stooges la ‘Fun House’. Estados Unidos es un cuento a pachas entre Whitman y Poe para vendernos automóviles, lavadoras, microondas y otros cacharros. La Argentina es un invento de marineros beodos con ganas de mojar en el burdel. En general, América es una excusa para las brabuconadas del rey de españa.

Incluso si hubiera estado en todos esos sitios pensaría que no existen. Las favelas de Río. La Zona Cero de NYC donde los rusos tenían pensado tirar la bomba, no me jodas. Los videos colgados en Youtube de Charles Bukowski mientras pasea por L.A. y su voz en off recita ‘Dinosauria, we’: “born like this/into this…”. Ya lo he dicho, los mejores escritores, los mejores músicos. Por no hablar de los licores: el Bourbon de Kentucky, el whiskey de Tennessee, el ron cubano.

Son cosas del otro mundo, como la luna o internet. Una amiga me contó historias del Perú: de cómo la recibieron los tanques de los paramilitares en el aeropuerto, de los indios de las montañas y de la oscuridad de las cavernas infinitas de los Andes. Me dijo sobre los taxistas de Buenos Aires y sobre la nostalgia de la libertad que sintió allí.

“I think I call it America / I said as we hit land”

América, donde Nico se tiraba con acento europeo a Iggy Pop y le decía: “Shimmy oh Shimmy, debes llevar veneno dentro para hacer lo que haces”.

No sé, yo creo que tengo la peor edición de Rayuela de todos los tiempos, pero para mí es la definitiva: “un libro que llega directamente desde Buenos Aires querido. Disfrútalo tanto como nosotras hicimos de nuestro viaje”, pone en la dedicatoria. Editorial Guajiro, 2004. Impreso en Cali-Colombia. Lo vuelvo a leer y queda así, de momento, como un gatico de felpa que supiera arañar.

Pero América es una invención del gobierno, y en todo caso, queda fuera de mi jurisdicción. Creo que esto es una certeza. No es como el Mediterráneo, del que dudo constantemente, y que hace que me pregunte si cuando cierro los ojos sigue todavía allí.

P.D.: si te vas, vuelve, ¿o tendré que ir a buscarte al otro lado?