Archivos para Abril, 2008

¡Que vienen las rusas!

Abril 30, 2008

Mi segundo día en Madrid y todavía guardo la resaca emocional del fin de semana en Zaragoza. Pero por encima de todas las palabras y conversaciones que se repetirán siempre, en distintos lugares y personas, también hubo versos, que fijarán algunos vértigos nuevos. En la Campana de los Perdidos (2euros=1tubo de Ambar, muchos tubos de Ambar para regar la noche) se presentaba una antología de poetas jóvenas: ‘Parque de Atracciones’. Pues sí, uno ya puede decir aquello tan famoso del ‘I saw best minds of my generation/ flotando Ebro abajo starving hysterical naked/ dragging themselves through the cierzo streets…’ o peor. Porque apareció el etileno ese que se presenta de madrugada en los recovecos de la noche, el vértigo del no-amor en las bandadas de pájaros urbanos que cruzan las arcadas, y muchas cosas más. Estas jóvenas, rusas o no, nos las tiraron a la cara el sábado y no quedó más remedio que rendirse.

Clara recitó tan bien los versos que yo a sabía que me hizo desear marajá gordo de oriente para que me los recitara todos los días. Leyó, además, un texto inédito B-R-U-T-A-L. Señores y señoras, pasen al cabaret, no pierdan la oportunidad de leerla, sientan sus dulces cuchilladas, no escatimen fuerza para enamorarse de ella. Sí, la quiero y no puedo ser objetivo pero es que es una gran poeta. La SENSIBILIDAD devuelta al mundo en forma de caricia o bofetada. Y flipé con Ana Muñoz, que recita muy seria con la inteligencia, la intuición, el sentimiento y el ritmo (y alguna cosa más encontrada entre la ciercera) los monólogos (diálogos) más tristes. Carpe noctem. Invocaciones de oscuridades entrevistas, ojos de la mente. También moló mucho Ana Gijón Mendoza, que estaba en Perú. Grabada o recitada por una amiga, sonaba a Magdalena-Rimbaud, adoquín-anfetamina y a bares donde las noches pasan como la Blitzkrieg dejando las mañanas desdentadas y a la tristeza, como en ‘Cantos de sirena’, saludando al día.

Enhorabuena por el libro, rusas. Por cierto, que en el humo de la noche se me olvidó sacar el libro para que me lo firmaras, Clara Santafé, así que ya sabes, me debes una dedicatoria fría e impersonal, de las que me gustan.

Ala, y que esto no es amiguismo sino justo lo contrario. Decía Hunter S. Thompson que no podías escribir honestamente de algo si no te habías implicado en ello. Y olé.

Místicos

Abril 15, 2008

Leo por ahí que van a editar un disco-libro para rememorar el recital de Allen Ginsberg en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, un 14 de diciembre annodomini 1993. Allen aparece en una afoto grande (qué pintas, qué pelos) en una revista moderna. Será que quieren poner de moda lo beatnick, o que las ventas del libro de haikus de su colega Kerouac van bien, a pesar de que sea invendible. El caso es que he vuelto a coger el libro de Ginsberg que tenía más a mano: “La caída de América”, que está escrito más o menos entre 1966 y 1971, aprox. Está bien: es la crónica alucinada de una nación en guerra. Una especie de oración-réquiem por el imperio y los que viven en él. Walt Whitman puesto de ácido, disertando sobre la nación en un avión reactor: “viajo para morir, los compañeros de viaje vestidos de seda y cocktail queman petróleo de NY a Chicago/ Reventando el cielo con grandes negocios, el Comercio de Poesía de un billón de cuerpos” pero “qué bellas las nevadas praderas con suelo de tierra bajo los agujeros de las nubes/ vistas de pasada desde carreteras aéreas enguarradas a través de los cielos en dirección a Illinois”. Pues eso, de viaje físico y psicotrópico todo el libro por los USA, entre visiones de la guerra, del paisaje y del héroe beat Neal Cassady, ya muerto.

Algo me ha hecho recordar a nuestros místicos. San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, otro imperio, otras guerras, otras drogas, otras visiones alucinatorias, otra natura deleitosa. Ya les contaré que tal el paseo. Hasta la próxima retransmisión.

Tripalium

Abril 10, 2008

Perdonen si no he actualizado esto últimamente. Sé que el blog no está llevando un ritmo trepidante que digamos. Pero bueno, ya saben, es lo que tiene ser tan vago e indolente. Hoy, etimologías.

Trabajo: del latín tripalium. Que bonito, ¿no? El tripalium era un yugo con tres palos en los que se amarraba a los esclavos para azotarlos. El castellano prefirió esta forma a la más noble de ‘labor’. Mucho más realista. Bueno, yo, de profesión, mis labores.