Ya casi no me acordaba pero el tema ha vuelto: la Feria del Libro de Madrid se dedica este año a Latinoamérica y de nuevo el dichoso palabro: Boom latinoamericano. Hoy al parecer se ha debatido sobre esto. La designación del fenómeno fue horrible, pero todavía peor fue juntar en el mismo saco a Cortázar y a los demás. Los demás es la forma en que nos referiremos a adalides del pensamiento neoliberal como Mario Vargas Llosa, para el que todos los problemas del mundo se solucionan con más libertad de mercado, y desiguales y astrosos escritores como Gabriel García Márquez, cuyo legado literario está basado en imitar con gracejo los estilos y las ideas de Faulkner y Hemingway. Macondo es una especie de Yoknapatawpha County faulkneriano un poco más al sur, con lo que eso conlleva. Me consta que el argentino, el colombiano y el peruano fueron amigos. El artículo que le dedica Gabo cuando Julio muere es bastante emocionante, mientras que el Llosa le prologa una recopilación de cuentos diciendo que hay dos Julios. El primero es el barbilampiño, bonaerense, que escribe bien, mientras el segundo es el barbudo rojo que fuma marihuana, ve pelis porno, se cree el Che Guevara y escribe mal o regular. El muy cachondo divide al genio: antes de mayo del 68, bien, después mal. Qué bonito, Mario, qué bonito.
(este es el malo, Julio Mr. Hyde según Vargas Llosa)
Para mí Julio Cortázar es posiblemente el mejor narrador en castellano en muchísimo tiempo. Era tan bueno que las formas narrativas convencionales se le quedaban pequeñas y el tío tuvo que meterse por en medio del sembrao. No voy a escribir aquí una hagiografía del person, sobradamente conocido, difrutado, reído, llorado y cantado.
Del resto de escritores relacionados con esta ‘marca comercial’ del Boom no quiero, o no puedo hablar por desconocimiento. Pero me consta que la realidad de la literatura en el continente latinoamericano es complejísima y subsumir a toda la generación en semejante despropósito es a todas luces inadecuado, como constataba hace poco Jorge Volpi, que repasa muy acertadamente los tópicos sobre este fenómeno.
En ese mismo suplemento cultural (suplemento cultural, glups, parece un aporte extra de ¿cultura?) se repasaba la literatura posterior a esta explosión y la verdad es que tengo ganas de leer a unos cuantos que no conocía.
Por cierto, hoy ha muerto Bo Diddley, una de las personas que más hicieron por que el rock’n'roll fuera esa cosa oscura y encabritada que arrastra a la gente por el lado más bestia de la vida. La próxima vez que les dé por menear el culo con algún sonido salvaje acuérdense de él.
Tags: Bo Diddley, Cortázar, Feria del Libro, Jorge Volpi


Junio 4, 2008 a 7:29 am
Los boom son explosiones, y tras las explosiones sólo queda una leve lluvia de cenizas que se depositan en el suelo y que todo el mundo pisotea sin darse cuenta, en los mejores casos, porque en los peores, todo se lo lleva el viento.
Junio 10, 2008 a 5:28 pm
Nunca me hubiera enamorado de Julio si no hubiera sido rojo y malote.
Además el visionado de películas porno en pareja puede ser bastante inspirador. Artística y físicamente.
He dicho.
Un beso
Junio 19, 2008 a 4:15 pm
Es obvio que el magnetismo de tu ser es complejo pero espero que estés trabajando en la resolución de tus problemas personales, mi muy querido Ignatius.
¿Se ha agudizado la paranoia?
La base de la paranoia es según mi opinión, el hecho de que siempre estés encerrado en esa habitación y hayas empezado a recelar del mundo externo.
A pesar de todo, tienes un cerebro que podría crecer y florecer por doquier.
Danos por tanto en el menor tiempo posible más textos de esos que nos regocijan a tus lectores
(No te alteres por mi ofensivo comunicado. Y cuida tu válvula)